Miércoles, 16 Septiembre, 2026

Septiembre de ALCAUCILES

Un mes de primavera y de productos que vuelven a aparecer en una temporada súper colorida y florecida. Los ALCAUCILES ya se encuentran en los pabellones de venta mayorista del Central.

En este caso, no hablaremos una fruta u hortaliza, sino del ALCAUCIL (también conocido como alcachofa) que se caracteriza por ser el capullo inmaduro de una flor que pertenece a la familia de los cardos.

Esta flor comestible posee múltiples propiedades nutritivas; primero porque en sus hojas se encuentra una sustancia llamada cinarina que funciona como antioxidante y ayuda a la depuración del hígado; también es rica en fibra, vitaminas (A, C, complejo B) y minerales como magnesio y potasio.

Principalmente, se cultiva en Buenos Aires (97,53%) y en San Juan (2,47%), en suelos ligeros, arenosos profundos o francos permiten que el agua circule bien.

La temporada de este producto es en los meses de primavera, ya que su gran vigencia se extiende desde fines de agosto hasta diciembre.

Al Mercado Central de Buenos Aires, en promedio, ingresa un total de 444,58 toneladas anuales que se comercializan en bultos de 6kg., aproximadamente.

Existen tres variedades clásicas de alcaucil; podemos encontrar el “francés”, que se caracteriza por poseer un color violeta con ligeras pigmentaciones verdes, de aspecto globoso, que generalmente se trata de una planta de porte medio. También se destacan los híbridos violetas que, justamente, tienen un intenso color violeta y suelen ser de gran tamaño, a comparación del francés. Y, por último, los alcauciles híbridos verdes o blancos, que mantienen un color verde en sus hojas.

Consumo histórico en nuestro país

Este producto llegó a nuestro país de la mano de la inmigración italiana. Los inmigrantes del periodo de posguerra encontraron en los campos de la región platense una gran similitud con las tierras italianas de su origen. El cultivo se convirtió así en una forma de volver a vincularse con su tierra natal y mantener sus raíces.

A la sartén, rellenos, salteados o fritos, los corazones de alcaucil tuvieron su época de ser los más sofisticados para preparar y saborear. 

¿Cómo elegir un buen alcaucil?

Primero, hay que verificar que el alcaucil se encuentre sano y compacto, ya que, si se muestra con el capullo de apariencia florecida, estaría pasado de tiempo de maduración para su elaboración y consumo.

Recordá que los mejores alcauciles los encontrás en el Mercado Central de Buenos Aires.